Título: ¡Indignaos!
Autor: Stéphane Hessel
Año: 2011
Edición: Destino
Pág.: 64
"El pensamiento productivista, auspiciado por Occidente, ha arrastrado al mundo a una crisis(...)Ya es hora de que la preocupación por la ética, por la justicia, por el equilibrio duradero prevalezcan."
(pág.45)
Autor: Stéphane Hessel (Berlín, 1917-París, 2013), el
diplomático germano-francés que dio nombre a la indignación, tuvo como
padres a dos espíritus libres, el escritor de origen judío Franz Hessel y
la pintora Helen Grund, que formaron con Henri-Pierre Roché el célebre
trío que retrató Truffaut en Jules y Jim. Creció y se formó en
París, desde donde, en 1941, viajó a Londres para unirse a la
Resistencia del general De Gaulle contra la invasión nazi. Detenido y
brutalmente interrogado por la Gestapo, fue deportado al campo de
exterminio de Buchenwald, de donde logró salir tras intercambiar la
identidad con un preso ya fallecido. Tras la segunda guerra mundial
participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos de 1948. Su carrera diplomática le llevó a la Indochina
francesa, Argel, Ginebra, y a asumir tareas de mediador en situaciones
extremas, como en Burundi en 1994, en vísperas del genocidio en la
vecina Ruanda. Una dilatada labor reconocida en 1981 con la dignidad de
embajador de Francia.
Sinopsis: Cuando alguien como Stéphane Hessel llama a la «insurrección pacífica», a
desperezarse, a rebelarse, hay que escucharle. Porque Hessel sabe de lo
que habla: miembro de la Resistencia francesa, superviviente de
Buchenwald, militante a favor de la independencia argelina y defensor de
la causa palestina, este eterno luchador fue, además, miembro del
comité que redactó la Declaración Universal de los Derechos Humanos de
1948.
Por eso, cuando reclama «un motivo de indignación» para
todos hay que hacerle caso. Porque «las razones para indignarse pueden
parecer hoy menos nítidas o el mundo, demasiado complejo», pero siguen
ahí, en la dictadura de los mercados, en el trato a los inmigrantes, a
las minorías étnicas. «Buscad y encontraréis», nos dice, «coged el
relevo, ¡indignaos!», porque «la peor actitud es la indiferencia. Si os
comportáis así, perdéis uno de los componentes esenciales que forman al
hombre: la facultad de indignación y el compromiso que la sigue». Un
mensaje que ya ha contagiado a millones de personas en todo el mundo.
Comentario personal: El pasado 27 de febrero moría en
París Stéphane Hessel. Hessel saltó a la primera
línea de la actualidad en 2010 con este breve manifiesto
titulado ¡Indignaos! Fue el descubrimiento de un señor
de 93, que vivió una guerra y que fue uno de los redactores de
la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Yo lo leí
el verano de 2011 pero me ha parecido adecuado releerlo y traerlo
aquí, porque sigue de actualidad y ayuda a reflexionar.
Precisamente gente como él, que han vivido tiempos peores que
el nuestro y que intentaron cambiarlo son las voces que deberíamos
escuchar. Hessel hace una comparativa entre la situación
actual con el periodo de la segunda guerra mundial y su lucha en la
resistencia. La indignación de aquella época se debe
trasladar a la actualidad en contra de “la dictadura actual de los
mercados financieros que amenaza la paz y la democracia.” Hessel
reclama a la sociedad, y sobretodo a los jóvenes que son los
que deben luchar por su propio futuro, dos cosas: indignaos y
comprometeos. Sí, se le puede tachar de utópico o
quijotesco por defender unos valores que deberían ser los que
rigieran nuestra sociedad y que ahora andan perdidos en una crisis
mundial tanto económica como de valores y de sistema. ¡Vivan
los utópicos! (* * * *)